La verdad, imagino, es que todas soñamos con el cuento de hadas, pero la vida te hace ver que nunca llegarás a ello.
Mi historia no es muy diferente de muchas otras, conocí al que hoy es mi marido a los catorce años, la verdad es que estaba bien y era muy atento, caballeroso, detallista, el tenía dieciocho.
Cuando empecé a salir con él en realidad fue para olvidar ese primer amor misterioso y que jamás habría funcionado.
Mis padres eran muy severos con la hora, pasar noches fuera de casa, etc... así que con veintiun años nos compramos la casa y claro el paso lógico era casarse así que con veinticuatro recién cumplidos nos casamos....
Ahora tengo treinta años, un hijo que va a hacer cuatro y pensándolo en realidad no se si lo único que hice fue dejarme arrastrar por los pasos lógicos que debía dar.
Es cierto que lo más maravilloso que tengo es mi hijo y que no lo cambiaría por nada pero...
Mi marido se pasa las horas jugando al wow, y cuando acuesto a mi hijo, siempre estoy sola, ya nunca vemos una película, charlamos, abrimos una botella de vino...
Sé que es un buen hombre, trabajador y todo eso, pero ¿qué pasa con el romanticismo?, quiero sentirme viva, amada, especial y él no lo consigue(bueno, ni siquiera lo intenta).
No se si realmente le quiero o le tengo muchísimo cariño a fuerza de años.
Pero lo triste de esto es que cuando pienso que esto se ha acabado me miro al espejo y siento que nadie jamás podría quererme, me hago mayor, tengo un niño y nada especial que ofrecer, estoy sola.
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